¿Y tú, eres un “maker”?

 

imagen de la impresora 3D makerbot

Estoy leyendo “Makers”, el nuevo libro de Chris Anderson editor jefe de la revista Wired. Anderson es uno de los grandes visionarios de nuestra era en lo que respecta a tecnología e innovación. Alguno de sus artículos  y de sus libros han marcado tendencia, provocado admiración y polémica a partes iguales. Y con libror como “The long Tail”  En su nuevo libro, que me está resultando de lo más interesante y el cual recomiendo leer encarecidamente, Anderson habla de la nueva revolución industrial que estamos viviendo. Una revolución donde la gente se convierte de manera individual en creadores y productores a partes iguales. En donde conceptos como impresión 3D, arduino, crowdfunding, e-commerce o programación adquieren una dimensión impensable hace unos años y provocan la generación de nuevos modelos de mercado y de negocio. Hoy, cualquiera puede ser un “maker”. La posibilidad por ejemplo de crear y manufacturar tus propios productos desde la mesa de tu casa ya es una realidad. Lo diseñas, lo imprimes, lo financias a través de una plataforma de crowdfunding y lo vendes tú mismo en una plataforma de e-commerce. Esto cambia por completo el paradigma industrial y conforme la tecnología se desarrolle, irá a más.

Imagen de Chris Anderson promocionando su nuevo libro "Makers"
Imagen: The Telegraph

Las nuevas herramientas y la constante evolución de la tecnología en general y de internet en particular, no sólo están cambiando las reglas, si no también afectará a las leyes. Hace poco, por ejemplo, debatía con @adriamontiel sobre la revolución que suponen las impresoras 3D. Por un coste asequible el hecho de poder construir en tu casa piezas que antes sólo se podían realizar a través de grandes y complejos procesos industriales, puede llegar a incidir no sólo en la industria sino en las leyes de un país. ¿Es legal fabricar un arma en casa pieza a pieza? ¿Y sí me hago mi propia colección de muñecos de Star Wars y los pongo en la estantería? ¿Está regido esto por derechos de autor si ni siquiera los vendo ni los comparto con nadie? ¿Entra dentro de la categoría de copia privada? Todavía existen muchas incógnitas que están por resolverse.

Y las herramientas cada vez son más y más sofisticadas. El blog FayerWayer hace una lista de tres impresoras 3D en auge y que están marcando la línea a seguir. De entre ellas MakerBot es la más conocida y por 2000 euros puedes tenerla en casa y empezar a fabricar tiradas pequeñas de tus propios productos para comercializarlos. El precio no es prohibitivo y en los próximos años continuará bajando mientras proporcionalmente aumenta su nivel de sofisticación.

Hace unos días saltó a la red la noticia de 3Doodler, el primer lápiz térmico que realiza estructuras físicas en el aire. Sí, como lo oyes. Aún es un prototipo y lo puedes encontrar en Kickstarter todavía en fase de financiación. Por unos 60 euros (date prisa), te prometen que lo tendrás en el buzón de tu casa para noviembre. Sus creadores, ex-estudiantes del MIT que en 2011 fundaron su propia empresa de robótica y juguetes avanzados, como casi todos los que asoman por Kickstarter son un ejemplo de los “makers” de esta nueva era. Personas con una idea en la cabeza, que la suben a la red, la financian, la hacen realidad e inician su modelo negocio. Una idea, además, realizada paradógicamente por y para personas con espíritu “maker”.

Imágenes de 3Doodler, el lápiz que dibuja en 3D

Imágenes de 3Doodler, el lápiz que dibuja en 3D

Esta filosofía “maker” se extiende por todos lados. Incluso si no tienes las herramientas en casa, puede ser un “maker”. Con la app Autodesk 123D por ejemplo diseñas tus propios monstruos en 3D y los encargas para que los responsables de Autodesk lo impriman por ti y te lo manden a casa. De momento con la app sólo puedes diseñar personajes mostruosos, que si tienes niños les encantarán, pero quién te dice a ti que en el futuro no podrás hacerte tu propio perchero para esa habitación tan chula que acabas de decorar.

 

Sigo pensando que somos afortunados, porque pese a todas las dificultades, creo que vivimos una época apasionante, de profundos cambios y grandes revoluciones. Y como decía hace poco uno de los responsables de Google: “esto no ha hecho más que empezar”.

 

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