Y tú, ¿intoxicas o facilitas?

La crisis se está cebando con nuestro país. Eso nadie lo puede negar. Los profundos cambios en los que nos encontramos inmersos están afectando a nuestra manera de ver el mundo, a la forma que tenemos de enfrentarnos al día a día. Entre otras muchas cosas tengo claro, además, que este aparente armagedón está potenciando la visibilidad de dos grandes grupos de personas que ya existían, pero que hoy tienen más sentido que nunca. Dos grupos antagónicos en sus posiciones, que interpretan los acontecimientos de forma completamente distinta, que se adaptan a la nueva situación de una manera totalmente opuesta y que tienen una concepción del momento radicalmente diferente. Por un lado están las PERSONAS TÓXICAS. Y por otro, las FACILITADORAS.

Todos sabemos quienes son los tóxicos. En una situación de miedo e inestabilidad como la que estamos viviendo, ellos se encuentran como pez en el agua. Su forma de comportarse y de actuar genera todavía más dudas, miedo y desconfianza. Dificultan la generación de ideas, relentizan el desarrollo de nuevos proyectos e interfieren a la hora de tomar decisiones ágiles, e intuitivas que es lo que en estos momentos más se necesita. Seguro que tú conoces alguno. Suelen tener el pesimismo por bandera; “no puede ser” son sus tres palabras comodín y el miedo es su “modus operandi”, porque no sólo lo tienen, sino que también lo generan. Son seres inseguros que se encuentran a gusto en una situación insegura, como la de hoy; y es que en ella se escudan a la hora de explicar su forma de actuar. La crisis, para ellos, más que una situación social, es siempre una excusa en la que se refugian. Y, día a día, poco a poco, van intoxicando a los que están a su alrededor, desgastan hasta la extenuación y provocan una metástasis en las relaciones que acaba matando la paciencia de cualquiera.

Por suerte, el grupo antagónico, los facilitadores, es cada vez más numeroso, incluso más grande que el anterior, aunque cuesta verlos porque los tóxicos hacen demasiado ruido. Los facilitadores están por todas partes. Ellos son conscientes de la situación de crisis actual pero en ella encuentran un motivo para continuar y buscar oportunidades. Han dejado de pensar en el “yo” para buscar formas de colaborar con personas como ellos. No dicen “no puede ser” dicen “vamos a ver si es posible” y después intentan encontrar maneras de hacerlo realidad. Hoy más que nunca confían en las decisiones tomadas por “instinto” a las que después le ponen “ciencia” para justificarlas. El miedo no forma parte de su ecuación. La innovación les motiva, la generación de ideas les alimenta y tomar decisiones rápidas les ayuda a la hora de agilizar procesos. No destruyen, construyen. Intentan sonreír siempre que pueden, y ver que hay luz al final del túnel. El optimismo es su bandera. Quieren equivocarse, porque saben que es la manera de volver a intentarlo y aprender. Los cambios no les asustan, al contrario, les motivan, y saben que a partir de ahora hay que adaptarse a ellos, y cada vez con más rapidez.

Así que mañana cuando te levantes por la mañana mírate en el espejo, y párate un momento a pensar. Si descubres que estás paralizado por el miedo a tomar una decisión porque crees que fallar podría suponer perder tu trabajo; si actúas únicamente para defender tu culo, intentando no involucrarte demasiado o entorpeciendo procesos que van a favor del progreso de una idea o proyecto pero crees que podría poner en riesgo tu situación; si eres un ave carroñera que se aprovecha de la coyuntura actual y exprime a las personas hasta la extenuación con el fin de ganar dinero; si generas miedo y tensión allá por donde pasas; si aún piensas en el “yo” y no el “nosotros”; si rechazas un proyecto o idea porque intuyes que puede darte más trabajo del habitual y percibes que, con ello, tendrás más dolores de cabeza (¡con lo complicada que está ya la vida, verdad); si piensas siempre en negativo y al observarte por dentro ves a un ser despreciable, que sólo pone pegas y actúa con una gran incontinencia pesimista; si no quieres tomar las decisiones que la intuición te pide y prefieres que las tomen otros para no entrar en riesgos innecesarios; o si te levantas cada mañana pensando cómo lo vas a hacer hoy para contentar a los que tienes arriba incluso sabiendo que no tomarás las decisiones adecuadas… lo siento mucho, eso querrá decir que perteneces a la categoría de personas tóxicas. Si te sientes cómodo en este grupo, adelante, quédate. Te aseguro que igual que llegaste, te irás. No habrás aportado nada y posiblemente tu vida seguirá siendo tan triste como antes.

Pero si te sientes incómodo con lo que estás viendo frente al espejo, no te preocupes, estás a tiempo de salvarte. Igual que esta crisis está produciendo cosas muy malas (gente como tú, por ejemplo), también está generando cosas buenas, entre otras, oportunidades donde parece que no las había. Pero sobre todo está haciendo que muchas personas se apunten al grupo de los facilitadores. Aquellos que hacen que las cosas fluyan, que buscan la innovación y las ideas, que generan optimismo aunque todo indique lo contrario, que agilizan los procesos y la toma de decisiones, que no tienen miedo a los cambios, y que presumen de estar siempre dispuestos a iniciar nuevos proyectos por complicados que parezcan.

Y al final quizá nada salga tan bien como esperabas. Pero, te aseguro que nunca, nadie, podrá decir que no lo intentaste.

3 Comentarios

  1. Julio:

    Lo compartí en facebook. Cuanta razón que tienes

  2. He leído el post y he tardado muy poco en identificar a las personas tóxicas que hay en mi entorno. Sólo difiero de un pequeño matiz, ¿crees realmente que se puede decir que estamos en una “crisis”? Yo no. Estamos ante un cambio (también lo mencionas). Esto va a afectar a las relaciones entre las personas, a las empresas, a nuestros trabajos, a la forma de comprar, a la forma en que se produce energía, a la forma de movernos, a las ciudades…. Y por supuesto, a la comunicación de marcas. Decir “Crisis” es consecuencia de un contagio que han provocado las personas tóxicas, que no quieren aceptar que todo ha cambiado o está cambiando.

    Enhorabuena por el post y también por el blog, me he hecho fan :-)

    • tomas:

      Hola Miguel! Gracias por tu comentario. Bueno en realidad creo que sí hay crisis, aunque una parte importante de ella es la sensación de desasosiego e impotencia que produce en muchas personas que no aceptan, como tu bien dices, los cambios que se producen. Es como un pez que se muerde la cola, cuánto más depre se siente la gente más tarda en ver que hay que ponerse las pilas y por lo tanto más tardamos todos en salir de un charco en el que muchos están metidos. Creo que parte de esta crisis se curará con optimismo y cambio de mentalidad. Hasta que eso no llegue, tardaremos en ponernos de pie.

      Por cierto, ¡gracias por hacerte fan! No posteo mucho ( una o dos veces por semana) pero intento que, cada vez que escribo, como mínimo sea algo constructivo. Saludos!

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