Magia, storytelling y realidad aumentada

 

Foto del mago tecnológico Marco Tempest

Marco Tempest es conocido como el primer mago tecnológico de la historia. Sus shows son mundialmente conocidos (y reconocidos) por mezclar de forma genial la magia con la tecnología para crear ilusiones nunca vistas. Yo, desde bien pequeño he sido un amante de la magia, la cual practico a menudo aunque no todo lo que me gustaría. Con los años acabas descubriendo que más que el propio truco en sí, uno de los aspectos vitales para realizar una buena magia es la historia que se cuenta; es decir el storytelling. La capacidad para hacer que el público se sumerja en el truco a través de la narrativa es lo que al final acabará sorprendiéndoles.

 

Pues bien, hace poco Tempest dio una conferencia en el TED hablando precisamente de esto, de magia y storytelling. Pero no lo hizo de la forma habitual en la que se realizan las conferencias del TED sino a su manera; utilizando realidad aumentada. El resultado habla por si solo; es posiblemente una de las conferencias TED más originales en cuanto a forma que nunca se han hecho. A decir verdad el contenido en este caso tampoco es para tirar cohetes, pero la manera de contarlo sorprende con creces. Vale la pena escuchar a Temple y darse cuenta como el storytelling y la tecnología pueden unirse para, por ejemplo, comunicar de forma más efectiva desde una perspectiva totalmente distinta a la habitual. Por ejemplo, realizar presentaciones en las que el contenido va fluyendo conforme los conceptos y las ideas se mencionan, ofrece una nueva visión y dimensión a la hora de conectar con una audiencia, haciendo no sólo que presten atención a lo que se dices, sino además generando una experiencia inmersiva que se les quedará grabada.

En este sentido, en mi trabajo he tenido la suerte de participar en un gran proyecto en donde pusimos en práctica esto mismo, haciendo que 180 asistentes a una presentación la siguieran gracias a una experiencia de inmersión en la que los diferentes conceptos e ideas iban apareciendo ante sus ojos conforme los conferenciantes avanzaban en sus charlas. Tecnológicamente tiene su complejidad pero, aún más, requiere (de momento) de un enorme esfuerzo de coordinación entre ponentes y responsables técnicos, para que todo vaya perfectamente coreografiado y en donde nada puede quedar al azar.

A este paso, se acabó el Powerpoint. Y entonces la humanidad saldrá ganando.

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