Los bares y el wifi

La calle Tuset de Barcelona, donde cada mañana acudo a trabajar, está en una zona céntrica de oficinas en la Ciudad Condal. Si estás de paso por trabajo y necesitas tomarte un café y un bocata tienes multitud de posibilidades. Pero ten cuidado. Es probable que lleves un portátil y necesites conectarte a una red wifi, lo cual disminuye enormemente la oferta de bares y restaurantes que la ofrecen.

No deja de llamarme la atención cómo en pleno siglo XXI todavía quedan bares y restaurantes que no ofrecen un servicio de conexión gratuita para todos sus clientes, igual que hacen con la televisión o la radio. Y me deja aún más perplejo tratándose de una zona donde, de lunes a viernes, el 90% de las personas que se toman su café y su croissant  llevan un portátil o una tablet a cuestas.

Ofrecer wifi de forma gratuita parece que es algo que a los dueños de los locales de restauración les cuesta entender. De igual manera que el tener televisión a todo volumen en mitad del comedor de un restaurante es algo que está asumido, disponer de banda ancha wifi en el bar debería también ser algo normal. No es de extrañar que muchos de los dueños de estos locales se sorprendan al comprobar como hay clientes de toda la vida que deciden dejar de ir a su bar de siempre y meterse en un Starbucks donde quizá el trato no es tan personal, pero el wifi es gratis.

En una sociedad como en la que vivimos, cada vez somos más los que vamos por el mundo llevando la oficina y el ocio a cuestas gracias a un smartphone, un ipad o un portátil. Así que el wifi puede convertirse también en una manera de atraer clientes y por lo tanto aumentar el consumo. Es de cajón. Os pondré un ejemplo personal: hace un par de años descubrí un pequeño bar cerca de aquí, El Miranda; sus dueños tienen wifi como servicio a sus clientes. Desde que lo descubrí pocos días he faltado a mi cita de café, croissant y ipad. Además, el trato es tan amable que han conseguido que más de una vez vaya también a comer. Un día se me ocurrió cambiar. Fui a uno más grande y moderno que está en mitad de la calle Tuset. Al entrar descubrí que no tenían el wifi conectado y, por lo que me respondió el camarero, no tenían ninguna intención de encenderlo. Así que sin mediar palabra y antes de pedir, me levanté y me fui al pequeño local de siempre.

Allí el café es bueno, el croissant está recién hecho y el wifi funciona perfectamente. Y gracias a todo eso han ganado un cliente para los próximos años.

1 comentario

  1. seba:

    Muy buen artículo amigo.

    A la vanguardia de la WiFi para todos!!

    A propósito … me entusiasmas con la Ipad.

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