La clave para innovar está en los niños

Por suerte para todos una corriente de innovación y emprendeduría está pegando fuerte en España en los últimos meses. Y eso es muy bueno. Quiere decir que, en parte por la crisis, mucha gente con buenas ideas en la cabeza tiene la necesidad y las ganas de ponerlas en práctica y hacerlas realidad. La corriente positiva venida de rincones del planeta como Silicon Valley está empezando a cuajar en nuestro país y en el último año las incubadoras de nuevos negocios, los reuniones de colaboración entre emprendedores e inversores, los eventos sobre innovación, y las diferentes aceleradoras se multiplican de forma exponencial. Quién más quién menos conoce a alguien con una idea de negocio en la cabeza y con las ganas y la ilusión de ponerla en marcha.

Es deseable que esto no sea sólo una moda pasajera y que no acabe convirtiéndose en otra burbuja efímera, como ha sucedido en otras muchas ocasiones en este país, algo a lo que tenemos tendencia. Las ganas existen, es cierto, pero no son suficientes. Se necesita además el apoyo incondicional de las instituciones (que en estos momentos es más bien escaso) y se requieren planes a largo plazo para que el potencial creativo y emprendedor de miles de personas no se quede en el camino.

 

Las semillas sólo acaban convirtiéndose en plantas si se cuidan. Dedicándoles tiempo y esfuerzos. Así que por donde se debería empezar es por poner en marcha un plan de actuación desde la base; los niños. Recientemente leía un artículo en The Guardian que me hizo reflexionar sobre el papel que los profesores y la educación debía de tener en un momento como el que estamos viviendo. El artículo hablaba de cómo un profesor inglés, Matthew Bebbington, había hecho un experimento basado en el sistema del 20% de tiempo de creación libre que google aplica a sus ingenieros en Silicon Valley. Bebbington lo aplicó a alumnos de entre 11 y 15 años. Durante lo que denominó “Innovation Day” los chicos disfrutaron de 6 horas libres para aprender a su ritmo y lo que quisieran, y pensar y compartir con los demás ideas que les parecieran interesantes. No todos los proyectos que se generaron eran brillantes ni mucho menos, pero los alumnos aprendieron lo que es, sin duda, la base sobre la que se sustenta la creatividad: no tenerle miedo al fracaso.

Ésto es sólo una anécdota, pero proyectos de este tipo bien gestionados por parte del sistema educativo incentivan sin duda la creatividad de los niños y las ganas de explorar nuevas soluciones a la hora de aprender, gestionar su tiempo y buscar nuevas ideas; no me cabe la menor duda. Me consta que son ya muchos las instituciones educativas que están buscando fórmulas para incentivar, ya desde pequeños, la innovación y la creatividad. Este tipo de planteamientos debe ser apoyado por parte del sistema y facilitado por el resto de instituciones sociales.

Además, se necesitan nuevas leyes y fórmulas que ayuden a la creación de empresas por parte de la gente que desea emprender, y generar con ello la libertad suficiente para que personas con ideas no tengan que pasar por complicados procesos burocrácticos a la hora de ponerlas en práctica. Porque este es sin duda uno de los mayores escollos. El otro día una buena amiga me contaba como sus ganas de llevar a cabo una idea estaban mermando debido a la carrera de fondo en la que se encontraba inmersa, intentando solucionar papeleo burocrático. Exagerando la situación, me decía que ya estaba pagando incluso antes de haber puesto en marcha su idea. Y casos como el de ella hay miles.

Pau García Milá, creador de EyeOS en la Red Innova 2012

Es cierto que la crisis se está cebando con mucha gente, pero al mismo tiempo está generando una ilusión para darle impulso a nuevas ideas y proyectos. Y la ilusión es buena, porque genera confianza y esperanza. Y a la larga, cuando se hace realidad, crea futuro y evita la incertidumbre. Pero es necesario que instituciones, gobiernos y modelos educativos vayan de la mano de toda esas personas que piensan que aún se puede cambiar el mundo y que las cosas se pueden hacer de otra manera.

La gente tiene ganas. Sólo falta que además el camino esté libre de obstáculos.

1 comentario

  1. ignorar a los niños puede ser un poco difícil pero si la persona tiene imaginación y buen trato a ellos se podrá ganar muchas cosas de ellos.

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