Innovación contra la barbarie

 

 

Massoud Hassani nació en Afganistán a las afueras de Kabul, en pleno desierto. Como otros miles de niños sin acceso a juguetes, Massoud pasó parte de su infancia creándolos él mismo para poder entretenerse en una tierra árida, peligrosa y monótona. Entre otros, recuerda como con sus hermanos se pasaban el día inventando artilugios que funcionaban con la fuerza del viento y aprovechaban las grandes corrientes del desierto para divertirse con ellos. A los pocos años, un mina antipersona acabó con la vida de su padre y fue cuando su familia decidió emigrar a Holanda, donde los acogieron como refugiados.

Hoy Massoud es diseñador de productos, y aprovechándose de su profundo conocimiento del problema, ha diseñado el que quizá es el mayor avance en el campo de la detección de minas antipersona; un invento en el que están interesados gobiernos de todo el mundo y que reduce el coste de detección por mina de unos 1.200 euros a sólo 40, que es el coste total de los materiales que se utilizan. Se trata de una enorme bola gigante fabricada a partir de tubos de bambú y ventosas, con el peso suficiente como para hacer estallar las minas pero al mismo tiempo suficientemente ligera como para moverse impulsada con la fuerza del viento. Con cada explosión, la bola pierde cinco o seis patas por lo que, tal y como se menciona en el documental web de arriba, en una jornada puede llegar a desactivar tres o cuatro minas.

Abajo podéis ver la conferencia que Massoud dio en 2012 en el marco del TEDx, dónde explica detalladamente de qué materiales están hechas cada una de las bolsas y demuestra como la innovación no siempre está relacionada con los grandes presupuestos. A veces, con muy poco es posible desarrollar grandes ideas que marquen un antes y un después en la historia y puedan llegar a cambiar y mejorar la vida de miles de personas.

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