“Entrepreneurs” y la nueva selección natural

 

Una burbuja de jabón con la palabra "entrepreneur" en su interior

“The entrepreneur is commonly seen as a business leader, innovator of new ideas, and business processes .[2] Management skill and strong team building abilities are often perceived as essential leadership attributes[3] for successful entrepreneurs”

Esa es la definición de “entrepreneur” que podemos leer en Wikipedia. Miles de españoles en sus perfiles sociales se presentan así, con el término “entrepreneur” bien visible. Si esto fuera cierto, nuestro país sería un lugar donde los innovadores, los empresarios visionarios y las personas con alta capacidad para liderar equipos abarrotarían ciudades y pueblos. Pero nada más lejos de la realidad.

La prostitución del término “entrepreneur” es muy grande. Porque está claro que en España nos gustan las burbujas, y si vienen de Estados Unidos mejor. En el último año la euforia por emprender e iniciar negocios a partir de ideas presumiblemente innovadoras, en su mayoría relacionadas con el mundo digital, ha calado fuerte. Y eso es una buena noticia. Lo necesitamos. Necesitamos personas con ganas de poner sus propias ideas en prácticas, buscando soluciones innovadoras a problemas reales, con la necesidad de convertirse en el motor económico de una nueva era en nuestro país.  Lo que no necesitamos son modas o tendencias. Y tengo la sensación de que una gran cantidad de los “entrepreneurs” son únicamente de los que que dicen serlo pero no pueden demostrarlo. Intentan subirse a un tren porque saben que se mueve rápido y les llevará a una estación donde creen que alguien con dos sacas de dinero les estará esperando.

Tengo muy claro cuál es la gran diferencia entre el emprendedor real y el que se suma a la moda. El primero se lo cree y lo suda. El segundo busca el “exit” milagroso, sumarse a la burbuja, pegar el pelotazo y acabar en Maldivas en una cabaña con vistas al mar. Los grandes logros de muchos emprendedores que en los últimos años se han producido en EE.UU tienen parte de culpa, creando el guión perfecto de una película de cine donde todo es maravilloso y el actor protagonista acaba triunfando en la vida. Y todos sabemos que aquí las películas que más gustan son las estadounidenses. Lo bueno es que el propio sistema impide que los “entrepreneurs” de tarjeta salgan adelante, porque en en la gran mayoría de ocasiones se olvidan de dos cosas importantes: la primera es de tener una idea que solucione una necesidad latente, un problema real; y la segunda tiene que ver con la transpiración y el esfuerzo por sacarla adelante.  Y con el tiempo, muchos se acaban dando cuenta de que las ideas no son lo suyo, y lo de transpirar aún menos.

Todo esto está provocando una nueva selección natural, que se produce sobre todo en el mundo digital y afecta especialmente a los “entrepreneurs” de tarjeta. En los últimos años hemos visto como infinidad de aplicaciones, empresas, servicios o plataformas alcanzan cierta repercusión entre un público determinado y son abandonadas a corto plazo por esos mismos usuarios que encuentran alternativas que satisfacen más sus necesidades.  El problema de alcanzar cierto éxito rápido y pegar un pelotazo casual, es creerse que ya lo has conseguido todo, que es lo que sucede principalmente con todos aquellos que se toman la emprendeduría como una tendencia a la que sumarse. Prácticamente a diario vemos cientos de ejemplos; servicios que aparecen de la nada y desaparecen tal y como han venido porque dejan de ofrecer propuestas de valor añadido a sus usuarios, que al final terminan por irse a la competencia. Al emprendedor real este fracaso le da una lección imprescindible que le sirve en su camino para seguir emprendiendo y empezar de nuevo. Al que no lo es, simplemente lo elimina del sistema, haciendo que esta selección natural tenga sentido.

Ya se sabe que hoy las ideas siempre deben de estar en fase beta. El producto se ha de mejorar diariamente para evitar su pronta desaparición. Y eso requiere empeño y esfuerzo constante. Visión, talento y dedicación absoluta. Algo que  muchos dicen tener simplemente porque escriben “entrepreneur” en su tarjeta o su página de Linked’in. Pero es solo una cuestión de tiempo y de selección natural que acaben volviendo al lugar de donde salieron.

Porque, lo que hoy necesitamos son más emprendedores y menos especuladores.

 

1 comentario

  1. De hecho, tener una tarjeta dónde uno se declara emprendedor o definirse como en LinkedIn es algo absurdo, ¿no? Uno no trabaja como emprendedor, eso no es ningún cargo en todo caso trabaja como CEO o propietario de LaEmpresaQueEstáCreando. Aunque me conforta compartir mi opinión contigo, creo que la cosa está aún peor, porque he llegado a ver emprendedores sin empresa, auténticos cangrejos hermitaños arrastrados por las mareas de la moda…

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